¿El queso es caro? o como ser un “gastrotontaina”

“Me gusta el queso, pero me parece muy caro. No me lo puedo permitir” ¿Te suena esta frase? A mí sí. La he oído demasiadas veces.

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¿Que qué contesto? Si me pilla con el ánimo apacible, empiezo a explicar la diferencia entre “precio” y “valor”. Y, de forma muy didáctica y paciente, explico el “valor”: procedencia, tradición, calidad, materia prima, profesionalidad, cercanía, innovación, producto nacional….

Si, llegados a este punto, replican: “No, a ver…  si yo quesos franceses sí que compro… Es que son  excelentes. Todo el mundo lo sabe”. La respuesta que me viene es llamar a esa persona  “gastrotontaina”, por ser fina y educada (yo, no el otro). Quien se cree que todo lo que llega de fuera es mejor que lo propio o que lo exclusivo y de calidad siempre es extranjero y no nacional, es torpe, inculto, poco viajado y (como diría un psicólogo o coach) con la autoestima muuuuuuuy baja. Además, añado yo, es una afirmación falsa.

En este blog, ya he dicho que tenemos algunos de los mejores quesos (entre ellos, algunos reconocidos y premiados internacionalmente). Creo que no hace falta insistir en ello. Si no te lo crees, es que no los has probado, ¿a qué esperas?

Si el “gastrotontaina” contesta con un “Ya te lo he dicho: son muy caros”. Pregunto: “Pero tú, ¿qué compras? ¿Un kilo de queso?”.

Si no compras un kilo de jamón ibérico de bellota (a 100 € el kilo, y pongo precio muy ajustado por esta gama y calidad) ¿Vas a comprar un kilo de queso? Aunque te lo puedas permitir, no te lo recomiendo. Por consumo y conservación, mejor  compra una cantidad más pequeña. El queso nunca ha alcanzado los precios del jamón ibérico (ya no hablo del caviar de esturión ni de otros productos de lujo). Como mucho, lo encuentro a 50 €, un queso nacional. Si compro unos 150 gramos, sale por 7,50 €. Y no me lo como de una sentada. No, porque el queso se degusta, no se traga.

Te voy a contar un secreto. Si no te puedes permitir el queso a 50 € el kilo, también te digo que, entre los quesos españoles, puedes encontrarlos a 20 € el kilo, es decir 150 gramos te salen por 3 €. Sin tener que ir directamente a queserías ni hacer malabares. Simplemente, en una buena tienda especializada. Ahí los tienes todos. Diferentes formas, texturas, sabores, procedencias, precios…. Todo a tu alcance y para tu placer. ¿Y has decidido renunciar a ellos? No te comportes como un “gastrotontaina” pásate al Club Q de Quesos y sigue disfrutando del verano.

 

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